lunes, 3 de diciembre de 2012

Aquella maravillosa infancia

Quiero mis colores, mis medias palabras, quiero huntar hierbas como queso de cabra, potajes incoloros, postres de canicas con café de palomitas. Comidas incomibles,
condimentadas de imaginación, de quién sólo dependía el sí, o el no.
¡Camarero, camarero, una mosca en mi melón! sobremesa a carcajadas, todo es fiesta en mi salón. 

En mi patio de colegio quiero de nuevo al tiburón, y las luces en mis párpados al mezclar viento y sol.  Andar cual trapecista por las líneas de la cancha, que aunque cayera al vacío, volvía para la revancha. Volver hacia atrás mis ojos, para creer que por el Universo voy, navegando entre estrellas y alguna constelación, luchando contra los malos haciendo mía la espada de Orión.
Quiero mis medias de lana, con hilos de mil colores, volver a aquellas tardes ensayando entre telones, soñar hasta el infinito sin poner límite a las sinrazones.
Quiero gajos de manzana listos para engullir, miradas inocentes, aleteos de colibrí.

Quiero cigarrillos, de fresa masticable, sin humos, sin problemas, completamente biodegradables. Pulseras de cables de colores, que encontré en la calle al salir del cole. Cambiar de pensamiento como de chicle sin sabor, pestañeos nerviosos, amores de quita y pón.


Quiero bostezar con la boca abierta de par en par, y que todos se rian sin que de maleducada me puedan tachar. Columpios de alegría, reunión multi-familiar, primos rebeldes sin causa, veranos de carnaval.
Quiero las manos de abuela, las caricias de mamá, quiero, quiero y quiero, volver sin retornar, a ese momento en que todo era felicidad, donde no valía la pena recordar y era posible olvidar.


4 comentarios:

Diego Alcaraz Hernández dijo...

Realmente has logrado sacar al niño de dentro... puedes jubilar a varios poetas que se las dan de escribir para niños xD

Enhorabuena sincera...

La Gaveta de Mi Mundo dijo...

¡Me sonrojo! Que me lo digas tú (perdona que te tutee) que eres genial escribiendo, hace que crezca mi autoestima. Muchas gracias :)

Diego Alcaraz Hernández dijo...

¿Qué he hecho crecer tu autoestima? ¡Tú no sabes lo que has hecho con la mía! ¡Porque no tengo dinero, que te ponía un piso! xD

Ahora en serio, no he dicho nada fuera de lo común. Si no me gustara, no volvería por aquí xDD

Gracias a ti!

Mr Blogger dijo...

De niños veíamos las cosas de una manera completamente diferente. Supongo que años y años de crecer, de responsabilidades, de desengaños, de dolor, de ambiciones, del que dirán, de materialmismo... en resumen, de realidad, hacen que hayamos perdido esa capacidad de ser felices con cualquier cosa. Pero aún la tenemos, aunque solo la saquemos en aquellos momentos cuando sabemos que nadie mira, o que estamos acompañados de alguien especial que conoce y comparte nuestro más oculto secreto: que en realidad no hemos crecido y seguimos siendo niños.

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